La entrada en Alicante se puede efectuar entre la playa de Postiguet y la mole rocosa donde se encuentra el castillo de Santa Bárbara. La ciudad esta llena de palmeras y el mar constituye una presencia casi constante. El castillo, al que es posible subir en ascensor, domina casi todo el casco urbano, apiñado a lo largo del puerto y el Paseo de la Explanada. La iglesia de Santa María, con una fachada muy representativa del barroco valenciano y enclavado en pleno barrio viejo, el Ayuntamiento, la concatedral de San Nicolás y las portadas manieristas y barrocas de la vecina calle de Labradores son los principales hitos monumentales de la ciudad, todos ellos reunidos en el breve espacio de su casco antiguo.
La Rambla, perpendicular a La Explanada y también flanqueada de palmeras, es el eje de la vida cotidiana de Alicante. El visitante tiene la posibilidad de degustar una horchata en cualquiera de las terrazas y heladerías de estas dos arterias.
Una ruta interesante en coche es dirigirse por la carretera nacional en dirección a Murcia. Poco después de salir de Alicante, una bifurcación anuncia la ciudad de Elche: dejamos para más adelante la visita a esta ciudad y a las tierras del interior. A través de un paisaje llano, que hasta hace muy poco tiempo estuvo ocupado por salinas, se llega pronto a Santa Pola.
Santa Pola se encuentra sólo a 18 kilómetros de Alicante, y su puerto pesquero ha gozado siempre de una merecida reputación a causa de las excelentes capturas de langostinos y salmonetes. Aunque también hasta aquí ha llegado la oleada de turistas, sigue conservando en sus ventas periódicas de pesca recién desembarcada todo el ambiente tradicional y ruidoso de las lonjas. En su casco urbano, una vieja fortaleza edificada en el XVI recuerda los tiempos en que Santa Pola desempeñaba las funciones de puerto de Elche, siempre amenazado por los berberiscos. El cabo de Santa Pola, junto a la población, abarca un panorama extensísimo, con la isla de Tabarca muy cerca.
A Benidorm se puede llegar a través de Altea, pasando por la playa de El Albir, o bien directamente desde Polop. Aquí la primera visita debe ser el pequeño reducto de viejas callejuelas que fue este centro de veraneo hasta hace apenas tres décadas. El Balcón del Mediterráneo es un mirador que ocupa el solar de la desaparecida fortaleza, desde el cual se dominan las playas de Levante y de Poniente y el cercano islote de Benidorm. El paseo marítimo, que discurre paralelo a la playa de Levante, las urbanizaciones de modernos edificios y la gran cantidad de tiendas, restaurantes, terrazas, heladerías, discotecas y todo tipo de lugares de diversión constituye también un espectáculo digno de atención del viajero. La propia gente que ocupa las avenidas en los meses de verano forma parte de esa peculiar escenografía que caracteriza las grandes aglomeraciones turísticas.
Castillo de Santa Bárbara: Es la construcción más emblemática de la ciudad. Es un recinto fortificado que corona el Monte Benacantil y que domina la ciudad de Alicante y su bahía desde sus 166 metros de altura. Los hallazgos arqueológicos hacen suponer la existencia allí de un castro ibérico, aunque las dependencias actuales datan en su mayoría del reinado de Felipe II, fechándose el inicio de su construcción en 1562.
El Ayuntamiento: Se trata de una arquitectura civil barroca, las obras dieron comienzo en el año 1701, en la planta baja, en el primer peldaño de la escalera interior, hay un disco metálico en el que se señala el Punto Cero que se toma como referencia para medir la altitud sobre el nivel del mar de todos los lugares de España, por la escasa variación del régimen de mareas en Alicante. La contrucción del ayuntamiento finalizó en 1760.
Monasterio de la Santa Faz: Dentro del término municipal, aunque alejado 8 Km. al norte de la ciudad, se encuentra el monasterio de la Santa Faz. Sus obras finalizaron en 1766 es de estilo renacentista, aunque en él destacan su portada barroca y el camarín donde se guarda el relicario que contiene un pliego del lienzo que supuestamente enjugó el rostro de Cristo camino del Calvario.
Castillo de San Fernando: Se encuentra situada sobre el cerro del Tossal. En la actualidad se encuentra desmantelado, si bien podríamos decir que es una fortaleza que nunca fue terminada, ya que su construcción fue muy precipitada con motivo de con motivo de la Guerra de la Independencia a principios del s.XIX. Actualmente está rodeado por una amplia zona verde destinada a actividades deportivas y de ocio.